dissabte, 22 de juny de 2013

Regreso al café de los corazones rotos



Hay que ser muy valiente para esconder detrás de una portada dulce y delicada, como la de Regreso al café de los corazones rotos, una historia que recorre las miserias y alegrías de la vida de Peach Rondell, una historia que encierra mil sinsabores, mil preguntas, mil pesares, pero que descubrirá a nuestra protagonista lo importante de la vida.

Recorreremos con ella parte de su vida, desde las travesuras que hacía de pequeña con su hermano hasta el día presente, como sus padres, hermanos y todas aquellas personas que han ido y venido de su vida la han influenciado hasta ayudarla a convertirse en la mujer que hoy es.

Después de separarse de su marido y caer en el abismo su psiquiatra le recomienda que vuelva a sus raíces y escriba un diario con sus recuerdos, sus vivencias y donde no se engañe. Gracias a este consejo, Peach regresa a Chulahatchie y se instala con su madre, la ganadora del premio Nobel a la manipulación, donde encontrará su lugar en el Heartbreak Cafe. Un lugar acogedor donde conoceremos a personajes como Scratch, Boone, Prudy y Dell, en su mesa al rincón descubrirá la magia y el misterio de las palabras. Los recuerdos la rebasaran, brotaran como el agua de un embalse cuya presa se ha roto y la dejaran agotada pero satisfecha. 

Peach descubrirá que como todas las demás personas de este mundo, lo hace lo mejor que puede y que la familia no es solo la gente con la que compartes ADN, sino todas aquellas que te quieren por ser como eres.

Una historia dividida en tres partes vitales, la primera “Antecedentes” nos explica como Peach llega a la situación en la que se encuentra, la segunda “Evolución” nos muestra una mujer que se está sobreponiendo, que aprende a decir que no a lo que no quiere y a llevar a cabo lo que quiere y la tercera “Reconciliación” es la más dura de todas pero también la más gratificante de leer, aunque las lágrimas llegan a correr por las mejillas del lector.

Penelope Stokes me conquisto y me atrapo con la manera de plantear a sus personajes, unos personajes que podríamos ser cualquiera, con una sencilla frase me conquisto, alguna vez habéis sentido o pensado algo y al segundo caer en la cuenta que esas palabras, esa manera de hacer seria digna de vuestra madre, pues bien, a Peach si le sucede.

Una historia muy humana, que muestra todos los irisados de los colores, el rojo de la pasión, el verde de la envidia, el blanco de la pureza, el azul de la tranquilidad y todo un arcoíris de la amistad. 

Con unos pilares solidos como son sus descripciones, esta novela tiene unos cimientos muy sólidos, marca muy bien el tempo de su narrativa y no deja indiferente a nadie, conmueve y enternece. Muestra un retrato muy bien delineado de una vida truncada que busca un nuevo camino para continuar, y lo más importante es que ese camino existe.


Vergara siempre sorprende, sabe elegir muy bien sus novelas encontrando un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo salado, entre las alegrías y las penas, entre la desesperanza y la esperanza.

Me gustaría compartir con vosotros una pizca de sabiduría que he descubierto en esta novela: “Vivir el presente” podría parecer un objetivo que vale la pena perseguir, pero solo si vale la pena vivirlo.

Un reflejo de lo que la vida nos puede mostrar y enseñar.