diumenge, 27 d’octubre de 2013

Inocencia



Por Àngela Sánchez Vicente


Si os enamorasteis de la escritura de Penelope Fitzgerald con los títulos “La librería” y “El inicio de la primavera”, tenemos el placer de presentaros el último volumen que la editorial Impedimenta rescata del olvido y del tiempo para que pueda caer en nuestras manos voraces de grandes y celebrados clásicos.

Os estamos hablando de Inocencia, una novela con reminiscencias shakesperianas en la que el ambiente veneciano como telón de fondo, los personajes y las situaciones se entretejen de una manera sumamente meticulosa, ordenada y realista.

Rica en detalles, la autora nos ofrece un texto que se acerca a la comedia romántica de mediados de siglo pasado. 

Una protagonista llamada Chiara Ridolfi que encontrara en su camino a un chico antónimo a ella. Chiara es inocentona, infantil, soñadora, insegura y reacia a ser amada por el altanero, seguro y prepotente doctor Salvatore Rossi.

Chiara lo quiere odiar pero lo que más odia es lo que le genera, odia de él que en realidad no lo odia, le ama.

Nunca pensó que encontraría alguien tan distinto, quizás el principio de una historia, quizás tal vez un gran amor. Si fue difícil el encuentro en el concierto de violín donde se conocieron, conocerse aún fue peor. 

Mientras el amor crecía entre ellos aumentaban los hechos, situaciones y personajes que los alejaban mostrándoles que quizás ese no era su cuento de hadas.

Alguien tomará cartas en el asunto y permitirá que la vida de estas dos almas enlazadas pueda tomar el curso de la vida en conjunto que tanto anhelan. ¿Quién será el hada madrina? ¿Sabrán descifrar las señales que les marca su nuevo destino?

Una novela que al leerla me ha recordado el romanticismo y el sentido de amor prohibido por los propios protagonistas de las novelas de Jane Austen, sobretodo “Orgullo y prejuicio”. Esto no es malo, es una muestra de la realidad de esa época plasmada por diferentes plumas y de diferentes maneras pero con un trasfondo algo semejante y con puntos en común.

Es el polo opuesto, la cara y cruz de "Las muchachas de Sanfrediano" de Vasco Pratolini que también podreis encontrar en la editorial Impedimenta, la rescatadora de tesoros ocultos en el tiempo.

Una lectura muy dulce y femenina que podemos disfrutar gracias a la traducción de Pilar Adón que realiza una tarea exhaustiva para no perder ni un ápice de sentido y gracias también a Terence Dooley, el protector del legado escrito de Penelope Fitzgerald ayudado por la hija de la propia autora. 

Una vez más tenemos entre manos una lectura donde perdernos entre bellas palabras, una dulzura exquisita y un amor de antaño donde los tiempos son largos, las situaciones familiares o un simple apellido condicionan el futuro de una pareja.

Una novela imperdible y una autora que se hace amiga del lector en el devenir de las páginas. Yo de vosotros no me la perdería.

Os dejamos con un breve fragmento para que os quedéis embobados en la historia de estos dos jóvenes amantes.