dijous, 16 d’octubre de 2014

La última cazadora



La última cazadora es una gran apuesta de RBA Molino, el sello más juvenil y digno en lengua castellana.

Normalmente cuando cae en mis manos una novela juvenil espero un poco de lo mismo, los primeros amores, un poco de magia, aventuras, historias bien estructuradas que enganchan en mayor o menor manera, que quedan olvidados en un desván al poco tiempo o que se transforman en éxito de masas.

Pero mi sorpresa ha sido mayúscula, cosa que raramente me sucede con la historia que nos narra Elizabeth May en su primera novela.

Si nos fijamos en la contraportada resalta la palabra Escocia, un lugar mágico y mítico desde tiempos inmemoriales, piedras y runas sagradas, duendes y hadas, magia blanca y mujeres con poderes curativos.

Un brillante escenario que ya de por si seduce, lo que no me esperaba era la construcción del tiempo, nos encontramos en una época al más puro estilo Jane Austen o las hermanas Brontë, clases sociales elevadas, la hora de tomar el té, vestidos de satén y bailes por doquier, época que choca con los avances tecnológicos que el lector va a descubrir página a página, como equipos de sutura formados por arañas metálicas, inventos extraordinarios como los faroles eléctricos que flotan, es una combinación extraordinaria que gracias a la habilidad de la autora conjuga bien y mantiene un equilibrio entre lo que el lector espera y lo que realmente descubrirá.

Nuestra protagonista es Aileana, una joven dama sobre la que planean rumores maliciosos sobre la muerte de su madre, esa fatídica noche Aileana se topó con su destino, un destino escrito con sangre y no con tafetán rosa.

Lady Aileana de día, Halconera de noche, cazadora de hadas maliciosas y traicioneras que se alimentan de la vida de los humanos, su meta es la venganza por el asesinato de su madre.

Su mundo ha caído a sus pies, debe luchar y sobrevivir, debe vivir una mentira, fingir ser quien era cuando realmente ya no es aquella inocente niña de mama.

Pero uno de sus peores temores aparecerán cuando descubra cual es el precio de su venganza, si destruye a aquella que mató a su madre matará al dueño de su corazón, la pregunta que queda en el aire a la espera de una continuación, dado que la novela queda inconclusa y en un punto de máxima tensión.

Ahora tiene la misión de reforzar el sello que sirve de prisión para las hadas más peligrosas, su sangre, su linaje y su inteligencia pueden salvar su mundo diurno de ser devastado por su mundo nocturno. 

Afortunadamente contará con la ayuda de seres feéricos como su pixie, Derrick un ser de lo más entretenido y bondadoso, aunque se achispa con la miel, Kiaran MacKay, quien sabe más de lo que parece y adiestra a Aileana, y un vidente, del cual no os daré el nombre sino el spoiler sería demasiado.

Si sois de aquellos que cuando se habla de hadas piensan en Campanilla, no sabéis lo que os espera, estas hadas viven en Edimburgo y no han venido precisamente a hacer amigos.