dilluns, 1 de desembre de 2014

La llamada del ángel

Por Raúl Gotor


Una taza caliente (rellénese al gusto), una manta, algo de picar y preferiblemente un asiento al lado de una ventana desde donde observemos la lluvia caer. Perfecto. Ya sólo nos falta La llamadadel ángel de Guillaume Musso entre las manos… et voilà, tarde inolvidable.

La llamada del ángel se trata de una historia envuelta en un papel de regalo que nos puede atraer o no en un primer momento: dos desconocidos se topan de frente en el aeropuerto JFK e intercambian por descuido sus smartphones. Nos podría parecer la típica escena que da paso a una película romanticona para dormir una tarde de sábado frente al televisor. Cuán equivocados estaréis...

De la mano de Debolsillo, Guillaume Musso nos desenvuelve su regalo poco a poco, página a página, en una primera parte donde cómo gato y ratón los personajes se dan cuenta gracias a sus móviles que tienen más en común de lo que quizás desearían tener. 

Una primera parte donde los personajes se nos definen con una maestría llana e impecable que os hace desear que la taza de (¿chocolate?, va, ¡chocolate!) no se acabe nunca.

El regalo se nos ha presentado, hemos picado. El (¡chocolate!) se nos ha acabado. No importa si fuera llueve o no, porque la historia nos ha atrapado y nos vemos inmersos en una novela policíaca, donde el amor da paso a la acción, la intriga y las casualidades que nos unen para siempre.

¿Cómo podemos pasar de una historia ñoña, de amores imposibles, de desencuentros furtivos a una persecución donde la vida de los protagonistas pende de un hilo? 

La mano de Guillaume nos lo muestra de manera excepcional creando arcos argumentales elaborados cómo ya hizo con novelas anteriores, como por ejemplo, ¿Y después?

Madeline es una chica con fuerte carácter, Jonathan no ha tenido demasiada suerte en su vida a raíz de su divorcio y el declive de su negocio. Personajes antagónicos en un principio que llegarán a complementarse, a su manera, como piezas en una máquina bien engrasada. La teoría de los seis grados cobra más fuerza que nunca en esta novela que Debolsillo nos presenta como un ejemplo más de la gran fuerza narrativa que tiene Musso.

Unos protagonistas fuertes, una historia totalmente atrayente que hará que no dejes de leer hasta el final creyendo aquello de “no están hechas para mí las historias de amor”. Una vez acabada la novela las conclusiones serán tuyas, pero habrá algo de lo que no podrás escapar: nuestro presente se forja por aquello que hicimos (o nos hicieron) en el pasado, y nuestro futuro será más comprensible si atendemos a las respuestas de un pasado inconcluso.