dijous, 19 de febrer de 2015

Mentiras



Tenemos entre manos la tercera entrega de la Saga Olvidados, una saga que empezó con “Olvidados”, “Hambre” y hoy os presentamos Mentiras, una tercera parte donde los problemas crecen y las rarezas que suceden en Perdido Beach van en aumento.


“Cuando el sistema se viene abajo solo queda el miedo”


Michael Grant no se anda por las ramas y empieza la narración con el tempo con el que nos había dejado en la entrega anterior, es como un disparo a bocajarro, una novela que forma parte de un todo y que en sí misma no la podríamos dividir en partes, no tiene un preámbulo ni deja tiempo al lector para entrar en situación poco a poco, el lector vive en Perdido Beach y como allí sucede el tiempo lo limita todo y el reloj no para de correr.

Molino nos regala una experiencia vital, una narración sobre la supervivencia, sobre las diferencias, sobre la necesidad de reglas y normas, sobre un grupo de críos que no tienen más remedio que luchar para sobrevivir, no se enfrentan solamente a las dificultades de vivir en una cúpula, sino a la segregación de los normales contra los que consideran raros, los raros intentando mantener un orden, sin olvidarnos de los chicos brutos de la Academia Coates.

En los meses transcurridos desde la muerte de Drake Merwin, la derrota de la gayáfaga y el trato con los bichos, cierto orden y calma habían llegado a la ERA.

Nos reencontramos con viejos amigos como Sam, Astrid, Edilio, Mary, Albert, Brianna y todos aquellos habitantes que no han sucumbido a su quinceavo cumpleaños o que todavía no tienen la fatídica edad ¿O no es fatídica? ¿Puede ser una liberación?

La verdad es que el nuevo consejo de la ciudad tiene que manejar demasiadas crisis y variables, las mentiras empiezan a pesar sobre los hombros y la aparición de la profetisa altera el ánimo de muchos.

Este personaje dará respuestas a los miedos de muchos de ellos, pero nadie sabe si son ciertas o no sus palabras, es un salto de fe que asusta más de lo que parece en las horas más oscuras de la noche.

Eso sin contar que algunos personajes que habían muerto han regresado y sus intenciones no son claras, más bien parecen muy oscuras.

El miedo se irá extendiendo como una enfermedad, la desconfianza empezará a despuntar en aquellos que menos parecía mostrando al final una sola cara de la moneda.

Un punto interesante de esta entrega es la introducción de un nuevo paisaje, unas islas cercanas a la costa donde Sanjit y sus hermanos han resistido y se verán involucrados en los problemas de la costa.

Si os preguntáis por la gayáfaga, parece tranquila y casi no se la menciona, pero puede que sea solo un espejismo, la maldad y la oscuridad puede adoptar diferentes caras y sombras.

La verdad, que no mentira, es que una vez terminas esta entrega ya estas esperando empezar la siguiente “Plaga”, una saga a la altura de “Los Juegos del Hambre” o “Divergente”, un mundo distópico en mano de niños que han madurado en siete meses lo que no maduran los adultos en toda su vida.