dimarts, 4 d’agost de 2015

Ve y pon un centinela



“La isla de cada ser humano, Jean Louise, el centinela de cada uno, es su consciencia”

Tras más de cincuenta años en un cajón reaparece Harper Lee, con la que fue su obra novel, una novela que fue rechazada en su momento por sus editores y de la cual nació “Matar a un ruiseñor”, obra que le reportaría el premio Pulitzer y el reconocimiento como una de las voces más contundentes de la América del Sur.

Muchos ponen en duda los motivos para la publicación de Ve y pon un centinela a estas alturas de la película y de la vida de su autora, pero si la tratamos como obra novel de quien se forjaría un nombre universal con una sola publicación merece la pena descubrir sus inicios y ver como su prosa evolucionó hasta convertirse en lo que fue.

Harper Collins Ibérica ha apostado por ella y sus lectores descubrirán a una Scout de veintiséis años que vive en Nueva York, que es autosuficiente, que tiene una mentalidad abierta y que regresa a casa, a Maycomb, para visitar a su padre.

Atticus es ahora un hombre de setenta y dos años afectado por una artritis reumatoide, cosa que en parte le ha cambiado el carácter. 

Aunque lo que no me esperaba es la transformación del héroe casi por excelencia de virtudes como la lealtad, la lucha contra las injusticias y la empatía a un antihéroe segregacionista activo.

Scout deberá luchar consigo misma, su mentalidad no encaja con las de las mujeres sureñas encerradas en su propia comunidad, su relación con Hank no es lo que ella esperaba ni quería y el descubrimiento final es que su padre es un hombre como los demás, con fallos y errores, y no el héroe de una niña que creía que su padre podía arreglar el mundo.

Nos encontramos en el Sur de América, en los años cincuenta, donde el racismo y la segregación eran el pan de cada día, y a los que leímos “Matar a un ruiseñor” creíamos en una voluntad de cambio aunque fuera por unos pocos, pero parece como si todo el pueblo se hubiera unido en una mente colectiva en favor de la supremacía blanca.

La prosa denota que le falta un poco de pulido, una revisión, no nos vamos a engañar, todos la compararemos con su predecesora publicada, como esta está escrita en tercera persona y la anterior en primera, como la evolución de los personajes no viene marcada de manera cronológica, cosa que deja algún que otro hilo por tirar, pero precisamente estos hechos son los que hacen grande la novela, dado que muestran no solo una historia, sino la evolución de una escritora.

Apuesto que esta novela será un gran best-seller, pero a mí me ha dejado mal sabor de boca en cuanto al cambio de Atticus, para mí son dos historias diferentes, aunque creo en el cambio de carácter y en la adaptabilidad de la persona en su ambiente, pero prefiero quedarme con el Atticus anterior y con sus valores, que con este cascarrabias.