dilluns, 24 d’agost de 2015

Sin Reservas



La monótona vida de una mujer se verá alterada por una increíble historia de amor y sexo apasionado. 

De la mano de Esencia editorial he descubierto a Noe Casado, una autora que tras su primera novela “Divorcio” no ha dejado de escribir y que en breve nos presentará un nuevo título en la misma editorial.

Sin reservas es una novela que toca muchas teclas con suavidad pero dejando una melodía inacabada para los sentidos de sus lectoras.

En ella conoceremos a Bea, una madre soltera todoterreno, chef creativa y dedicada al máximo a su hijo de cinco años Félix, un personaje que como bien dicen los niños siempre dicen la verdad y que además aporta un toque de ingenuidad a la narración.

Bea y su fabuloso amigo Beto se han apuntado a un curso de cocina y allí Bea coincidirá con Max, un hombre que al principio parece un estirado y que poco a poco iremos conociendo.

Bea es una joven actual aunque en el fondo el romanticismo le agrada como a todas y quizás este sea su perdición. 

Entre ella y Max surge química, física y una conexión muy profunda, es como si por fin el sol y la luna se pudieran dar la mano, todo parece tan perfecto y maravilloso hasta que un secreto sale a la luz.

Max tiene un trabajo un poco, vale un mucho, peculiar, un impedimento que dará muchos quebraderos de cabeza a Bea ¿Será está capaz de mirar hacia otro lado? ¿Podrá  olvidar que todo aquello que Max le ofrece viene de su trabajo? No os asustéis solo es muy peculiar, pero si os dijera en que trabaja Max os destrozaría la novela.

La novela me ha dejado con mal sabor de boca, el final es un hasta pronto según la autora, aunque me ha gustado mucho como la autora le ha dado a Bea la voz de decidir por ella y por Félix, como ha jugado con la razón y el sentimiento y como los personajes secundarios crean una atmosfera de proximidad con ellos.

Realmente tiene razón cuando dice que cuando una mujer ataca a otra sabe cómo herir y que la herida no sane fácilmente, me han entrado ganas de tirarle de los pelos a una rica despechada y eso en el fondo significa que la novela y su prosa ha conseguido atraparme en su mundo, llevarme a ser la vecina cotilla de Bea y a entender a Max, hasta cierto punto.

Una novela que se lee casi del tirón, fresca, joven, dinámica, con diálogos rápidos y con un toque de ángel y de ilusión en el futuro.

Espero que no tardemos mucho en descubrir como terminan Bea y Max. Pero de momento os ofrezco sus primeras páginas.