dimarts, 15 de desembre de 2015

Entrevista María Martínez



Hoy vamos a hablar con una autora que ya es como de la familia, nos conquistó con sus anteriores novelas “El encanto del cuervo”, “Cruzando los límites” y hoy finalmente me ha dejado sin palabras con Una canción para Novalie, estoy hablando de María Martínez, una novelista que se esconde tras la idea de new adult pero que sorprende a todo aquel que la lee.



Sus novelas combinan perfectamente sentimientos de pérdida y dolor, con la esperanza, el amor y las segundas oportunidades. Cada página de sus novelas esconde un corazón latiendo que escribe sus páginas con sangre.

Hoy tenemos el placer de hablar un poco con su autora, así que mejor le damos la palabra.

¿De pequeña eras una niña de muñecas y juegos de recreo o ya apuntabas más hacia los cuentos y las historias cerca del fuego? Tuve la suerte de poder crecer en el campo, por lo que fui una niña que jugaba con palos como espadas, que construía cabañas y que usaba su imaginación para vivir infinidad de aventuras. 

¿Cuándo sentiste por primera vez que el mundo de las letras te estaba esperando? ¿Fue un impulso o lo llevabas meditando tiempo atrás? He tenido ese sentimiento desde muy pequeña. Siempre he creído que mi lugar estaba en este mundo al que ahora pertenezco; pero no fue hasta hace pocos años que reuní el valor para dar el primer paso e intentarlo. Y ese paso lo di gracias a mi madre, que insistió y logró convencerme de que podía lograrlo. Ella me lanzó el reto y yo lo acepté.

¿Cómo consigues compaginar tu vida personal con la vida de escritora con éxito? Yo no diría que soy una escritora con éxito. Pero sí es cierto que he tenido suerte y hasta ahora me ha ido bien. No me resulta difícil compaginarlas, porque en ningún momento he separado mi vida personal de la profesional. Van de la mano y se complementan. Tengo una familia, soy madre,  y escribir e interactuar con las personas que me leen es una más de mis actividades diarias.

¿Cuál es el rasgo principal de tu vertiente como escritora? Me gusta pensar que soy una escritora que conserva y conservará para siempre la humildad y la ilusión del principio. El esfuerzo de superación es otro rasgo significativo en mí. 

Si pudieras hacer un viaje en el tiempo y organizar una cena literaria ¿Quiénes serían los invitados? ¿Qué autor estaría sentado a tu lado? Sería una cena muy concurrida, eso seguro. A esa mesa no podrían faltar Tolkien, Terry Pratchett, Edgar Allan Poe o Conan Doyle. Y a mi lado sentaría a Neil Gaiman: adoro sus consejos, sinceros y realistas. 

¿Crees que las redes sociales y la oportunidad de feedback te acercan más al lector? Indudablemente. Las redes sociales me están dando la oportunidad de comunicarme con lectores de todo el mundo. Mi contacto con ellos es casi diario. Conozco de primera mano sus opiniones, sus críticas, o simplemente cumplo su deseo de poder hablar un poco conmigo, algo que agradecen mucho. Un escritor no es nadie sin sus lectores, y poder mantener con ellos una relación más o menos cercana me parece una oportunidad increíble. 

Hay mucho intrusismo en el mundo de las letras, ¿crees justo que os hayáis de justificar demasiado por vuestro trabajo? El número de autores que publican sus obras asciende a diario. Una parte de esos autores no cumplen con los requisitos adecuados para poner en las manos del lector una novela de calidad. Es evidente que este intrusismo perjudica; aunque más que justificarnos, creo que nos obliga a demostrar constantemente que estamos ahí porque nuestro trabajo lo merece. Desde la novela en sí, pasando por la editorial que nos respalda, a las opiniones que se publican sobre nosotros. 

Todas tus novelas han sido un éxito ¿Qué expectativas tienes frente a la novela que hoy presentamos? Trato de ser realista siempre que uno de mis libros ve la luz, pero mentiría si no dijera que, con cada publicación, mis expectativas crecen un poco más. Espero que esta historia conquiste a los lectores y que no defraude a los que ya me siguen.

Eres una autora que tiene éxito entre la crítica, entre los lectores ¿Cómo te sientes frente a una opinión casi unánime sobre tu escritura? Feliz. La sensación de inseguridad siempre me acompaña. No puedo evitar los momentos en los que albergo dudas sobre mi capacidad para escribir y las historia que cuento, que rozan cotas muy altas cuando estoy inmersa en un nuevo proyecto. Por ese mismo motivo, conocer y ser consciente de que la gente disfruta de mis novelas, y que mi estilo y narrativa es destacable, supone esa palmadita en la espalda que me hace sentirme orgullosa de mi trabajo.

¿Cuál sería tu frase para colgar en la pared?




Ahora que ya hemos presentado un poco más a la que consideramos nuestra amiga vamos a hablar de Una canción para Novalie.

¿Qué personaje se parece más a ti? Aly, la tía de Novalie. Creo que ella es mi reflejo en esta novela. Su carácter, su pasión, su actitud a la hora de defender a aquellos que quiere... Intenta ser madre, amiga, y la voz conciliadora de la familia. Aprecio esos rasgos. 

¿Cuál es tu personaje preferido? ¿Por qué? No puedo elegir. Novalie y Nick son el alma de esta historia. Ella es mucho más joven, pero también es fuerte y decidida, muy madura. Nick es el adulto en esta relación, pero por  su carácter y la forma en la que siempre se ha dejado llevar, en realidad es un niño que no sabe cómo enfrentarse a los problemas. Juntos simbolizan el amor puro e inocente con el que todos hemos soñado.

¿Cuál es el personaje que te ha costado más construir, ya sea debido a que no te cae bien o a su complejidad? Sin lugar a dudas Graham, el padre de Novalie. Es un personaje que, pese a sus contadas apariciones, tiene una gran carga emocional en esta historia. Para mí era muy importante poder reflejar sus sentimientos, que no se convirtiera en un personaje odiado, sino todo lo contrario, alguien a  quien puedes comprender si te metes bajo su piel. 

Un personaje al que me han entrado ganas de conocer más es Marco ¿Podemos esperar descubrir su verdadera historia más adelante? No tengo intención de convertir esta historia en una serie. Pero dije lo mismo sobre Cruzando los límites y ahora estoy escribiendo su continuación por petición de los lectores. Así que no descarto nada.

Hay un personaje al que te entran ganas de abrazar y no soltar de la mano, nuestra querida Nana, una mujer que muestra una gran entereza y habla con el corazón ¿Te has inspirado en alguien en concreto? No, no suelo inspirarme en personas reales que tengan una relación directa conmigo: amigos, familiares... No me siento cómoda pensando en ellos cuando creo personajes, porque tengo la sensación  de que estoy contando secretos que no debo contar. 

En tus novelas muestras unos personajes jóvenes marcados por la vida pero que intentan seguir adelante gracias a la amistad, la lealtad, el amor, la honestidad, la familia, la verdad … entre otros valores que actualmente parecen estar desapareciendo ¿Sientes que estas aportando un granito de arena a cada alma de lector? Espero que sí. Y, por las reseñas que voy conociendo, creo que lo estoy logrando. En todas resaltan esos valores que yo tanto aprecio y que intento transmitir con mis historias. La familia, la amistad, el amor, la honestidad... son vitales para el ser humano. Necesitamos sentir, ser positivos, no rendirnos nunca y creer firmemente que esas cosas son las que nos hacen felices. 

Por otro lado la mayoría de los personajes adultos, con excepciones que no nombraremos, son fríos, calculadores y controladores. No hablamos de rebeldía juvenil pero si de como los jóvenes deben hacer su camino y enseñar a los adultos a comprenderse mutuamente ¿Crees que los adultos pueden aprender de sus propios hijos? La edad adulta no es una garantía de madurez y sensatez. Creo que el ser humano está en constante aprendizaje, desde que nace hasta que muere, y que en sus avances influye absolutamente todo: el entorno, las personas que nos rodean, las vivencias... Con la disposición adecuada, siempre podremos aprender algo nuevo. De nuestros hijos, de nuestros amigos, incluso de un desconocido en un momento determinado. 

¿Qué simboliza para ti el faro? Es un punto de partida y de regreso; y, en esta historia, sobre todo es un punto de reencuentros y oportunidades. 


¿Cuál sería la banda sonora de Una canción de Novalie? Esa banda sonora ya existe. Suelo escribir escuchando música, y cada una de mis novelas tiene su playlist. No sé si es la definición correcta, pero diría que ésta en particular es muy ecléctica. En ella podéis encontrar temas de Maroon 5, John Mayer, Trap o Yann Tiersen. Todos tienen su momento, su escena. 



Si tuvieras la oportunidad de cambiar algo o añadirlo en la novela ¿Lo harías? ¿Qué seria? Es algo que siempre pienso cuando acabo de entregar la novela terminada a mi editora. Esos días posteriores son un suplicio. Comienzo a dudar de todo. Pero a estas alturas es algo que ni siquiera pienso, si no lo hiciera, no podría concentrarme en el siguiente proyecto. 

La trama gira en torno al destino, a dos almas unidas por el amor verdadero y por una promesa de lealtad, pero todo ello va envuelto en una trama definida y muy bien relatada ¿Cómo ha sido el trabajo de hacer encajar dos personajes tan diferentes y sobretodo sus ambientes, sus familias, sus mundos? Esta pregunta me la han hecho muchas veces y aún no sé qué respuesta dar. No me ha supuesto ningún esfuerzo o trabajo crear esta trama, que todo encaje en su momento y que cada hilo siga su curso, dándole forma a la historia y a los personajes hasta un final creíble y que no decepcione. Todo surge sin más, completamente improvisado. Los personajes crecen y se definen por sí mismos, y yo soy el instrumento que les da vida; como si fuese una especie de médium. Suena un poco místico, pero es la verdad. Siete novelas terminadas y, a veces, aún me preguntó cómo lo he hecho. 

¿Podemos esperar reencontrarnos con ellos próximamente o das la historia por finalizada? El punto final de esta historia es definitivo. Creo que es perfecta tal y como está, y no quiero correr el riesgo de estropear el recuerdo que ha dejado. 

De entre todas tus novelas ¿Cuál sería la niña de tus ojos? ¿Por qué? Sin lugar a dudas, la última, aún inédita y que será publicada el próximo año. No puedo dar un porqué concreto, sin desvelar datos sobre esta historia. Lo único que puedo decir es que son los personajes más reales que he creado hasta ahora y que me han robado el alma. 

¿Cuál es la gran diferencia para un escritor entre una novela única y una saga? El reto y la presión que supone escribir una saga pueden llegar a ser traumáticos. Es una gran responsabilidad, con expectativas imposibles en algunas ocasiones. Mantener el nivel, lograr que no decaiga el interés del lector, que cada nuevo libro supere al anterior y lograr un final a la altura de lo que todos esperan puede ser muy difícil. 

¿Tienes ya algún proyecto nuevo entre manos o alguna idea en el cajón? Siempre tengo algún proyecto entre manos y una lista infinita con nuevas ideas. 

¿Esperabas un éxito tan abrumador con “Cruzando los límites”, tu novela anterior? No, para nada. Es una novela sencilla, sin grandes pretensiones, con una historia «trillada»: chico malo, chica buena... Esta novela surgió de mi curiosidad: una nueva temática de la que todo el mundo hablaba, quise conocerla y acabé experimentado con sus características. Así surgió Cruzando los límites. Aún estoy sorprendida por la buena acogida que ha tenido, y mucho más por esa petición masiva para que se convierta en una serie de libros. En cierto modo, ha sido una lección para mí. Me he demostrado a mí misma que, por muy manida que esté una idea, si le aportas tu estilo y tu voz, puede funcionar y gustar al lector.

Para finalizar y no abusar de tu tiempo, te agradecería que respondieras la pregunta de la casa.

¿Qué pregunta nunca te han hecho y crees que es importante? ¿Nos la contestas?

¿Por qué motivo dejarías de escribir para siempre? Cuando deje de emocionarme y sentir ese hormigueo en el estómago que noto cada vez que me siento frente a la primera página en blanco de una nueva historia.