dissabte, 6 de febrer de 2016

El tren de los huérfanos



Por Raúl Gotor


El tren de los huérfanos de Christina Baker Kline es como aquella historia vivencial de nuestras abuelas que nos cautiva: nos gusta que nos la cuenten aunque nos enturbie su tristeza y desgarro.

B de bolsillo nos presenta un paralelismo atípico. Da igual los años que pasen, da igual lo que el mundo pueda cambiar… las personas seguimos siendo personas y sufrimos, peleamos y reímos por las mismas cosas que antaño.

Molly es una chica de acogida que vive en Maine a lo largo de 2011. Problemática, con carácter y no muy bien avenida con su familia adoptiva. Debido a cierto problema se ve forzada a realizar trabajos sociales, pero con la ayuda de su novio Jack esos arduos trabajos se convierten en limpiar el desván de una anciana. Molly no entiende todavía que ese soporífero trabajo le cambiará la vida, y que en cada caja mohosa encontrará retazos de su propio alter ego.

Niahm es una joven niña irlandesa que se ve obligada a zarpar junto a toda su familia a Estados Unidos en 1929. Pronto descubrirá que la vida es una sucesión de penurias, sobre todo para una chica como ella… las idas y venidas a lugares peores que el anterior harán que forje su propia personalidad aunque en el trayecto pierda muchas veces parte de su identidad.

¿Pero que tienen en común Molly y Niahm? Sus historias se alternarán para entretejer una sola vida de dureza, sacrificio y rebeldía. 

Un lamento que nos habla del tren de los huérfanos. Un episodio de la historia de Estados Unidos que se mantiene oculto y a la sombra de otros episodios nacionales mucho más enarbolados por la sociedad. Un ejemplo más de cómo la pérdida de identidad de todo un colectivo sirve de beneficio para otro, aquel donde las personas se ven privadas de todo lo que tienen y obligadas a acogerse a una nueva patria, bandera y forjarse su propio sentimiento de pertinencia.

Una historia entrañable donde las haya, de aquellas que se nos quedan en el recuerdo, no por ser excesivamente originales o dinámicas, sino por ser humanas y atemporales. Un voraz lector me entenderá si le digo que una historia así es de las que se quedan grabadas en nuestro subconsciente para, de vez en cuando, reflotar con el “click” de alguna propia vivencia. 

Vividla.


Melocotón loco



Loca me ha dejado Megan Maxwell con Melocotón loco, nadie como ella para mostrarnos una comedia romántica que podría haber terminado en tragedia y dos corazones rotos.

Un incendio en casa de Encarna, la vecina mayor y la más salada que os podáis encontrar, hace que los bomberos aparezcan en el edificio donde viven Ana Y Nekane, dos jóvenes que se dedican a la fotografía. 

En el momento en que el objetivo de Ana captura a Rodrigo, el bombero que salvará a su vecina, el obturador de su corazón se atrancara.

Rodrigo y su compañero Calvin quedan con las chicas y mientras entre Nekane y Calvin surge una chispa que acabará avivando un gran fuego, entre Rodrigo y Ana el amor aparece a destiempo.

Ana es una joven que vive por su cuenta, tiene su trabajo y que no menciona la importancia de su familia, ella solo quiere ser ella, pero en cuanto conoce a Rodrigo su mundo se pone del revés.

Rodrigo es un picaflor, no se compromete con ninguna chica, las conquista con su sonrisa y después de una o varias noches si te he visto no me acuerdo. Es leal y protector con aquellos que le importan, pero tiene blindado su corazón.

Así que Ana y Rodrigo pasan a ser los mejores amigos, por cierto Ana está embarazada, sus hormonas le juegan un montón de malas pasadas, pero lo peor es escuchar de su “mejor amigo” sus ligues y conquistas. Con el corazón roto en pedazos Ana intentará apartarse, aunque les será muy difícil.

Cada uno de ellos lleva su cruz particular, y cuando Ana tiene a su hijo decide olvidarse de Rodrigo y recuperar su vida, ha de olvidarlo por ella y por el pequeño. Ante esa decisión él descubrirá lo que todos sus amigos y familia ya sabían, está enamorado de Ana y deberá reconquistarla ¿Podrá?

Booket nos presenta una historia adictiva, que desgarra el corazón y que muestra como los hombres son muy hombres si van con mujeres pero que las mujeres si lo hacen son unas lagartas. El juego de los celos está muy presente, un tira y afloja entre un te quiero y un no te quiero, y unos personajes secundarios que merecen todas las alabanzas posibles.

Como podréis leer y descubrir Cupido va en pañales porque la caga mucho, pero creo que no va muy desencaminado, solo que no sincroniza bien los tempos y lo que para uno es un flechazo para otro es una amistad que se transforma en algo más.

Os aseguro que reiréis mucho con Encarna, la vecina, tendréis ganas de estrangular a Úrsula, la madre de Rodrigo y no la bruja de la Sirenita, adorareis a Alex, el hermano pequeño de Rodrigo, le llevareis las sales a Teresa la madre de Ana y Nekane es como la salsa de chocolate caliente en un helado de vuestro sabor favorito, ellos solo son una muestra de lo que el mundo depara a dos corazones que fueron lastimados y que necesitan acompasarse.

Una novela a ritmo de bolero os espera.