dilluns, 14 de març de 2016

Las puertas del infinito



Víctor Conde y José Antonio Cotrina unen su imaginación para presentarnos una novela a cuatro manos y diversas voces, una aventura más allá de nuestro mundo, una aventura interdimensional donde la fantasía, los sueños y las pesadillas se encuentran tras unas puertas que solo unos pocos podrán abrir.

Fantascy nos sorprende muy gratamente con Las puertas del infinito, una novela que definiremos del mismo modo que el eje de su trama: circularidad, es decir un juego sin fin, ni principio ni final, un círculo perfecto que gira sobre sí mismo buscando respuestas a infinidad de preguntas.

Una novela dividida en dos partes, con capítulos cortos, dinámicos, con una gran riqueza dialéctica y fina ironía, con el juego de contrastes que aporta cada uno de sus autores, con una profunda simbología y la creación de multitud de realidades alternativas complejas que gracias a sus detalladas definiciones el lector puede llegar a asimilar y comprender.

En la primera parte, los autores nos introducen en su mundo onírico, nos dan las pautas y las normas de sus puertas y nos invitan a cruzarlas con ellos de la mano de sus jóvenes protagonistas por separado.

Por un lado conoceremos a Rebeca, una joven que ha pasado de ser esclava a discípula de El Cerrajero, un hombre sin escrúpulos que la mandará a misiones casi suicidas para recuperar objetos escondidos.

El mundo de Rebeca es Colapso, un mundo enloquecido en el que confluyen diversas realidades alternativas a la vez.

Por otro lado conoceremos a Riddy quien dese la Mansión Infinita intentará salvar un Londres del pasado devastado por los guerreros Ikari, unos enemigos implacables, esté joven será guiado por Logan, el mayordomo de la Mansión y quizás algo más.

En la segunda parte comienza la aventura trepidante donde los dos jóvenes aperimantes deberán trabajar juntos para salvar al mundo de la total destrucción. Una de las riquezas de esta parte es ver cómo evolucionan los personajes y como chocan entre si debido a sus orígenes y dimensiones.

Una novela que en parte es como el Hysmon, la puerta definitiva que no puede ser abierta, pero en este caso es la novela que cuesta cerrar al final.

Una aventura fantástica, juvenil, donde se trata la paradoja los mundos oníricos, las dimensiones cubicas y los elementos oscuros, sin olvidar la propia oscuridad del alma humana.

Como podréis leer en la contraportada el ser aperimante, es decir tener la capacidad de ver las puertas a otras dimensiones y abrirlas otorga un poder al alcance de muy pocos, pero hay que recordar que todo poder conlleva una gran responsabilidad. ¿Podrán salvar el mundo o lo destruirán?

“Toda puerta que se abre, en algún momento debe volver a cerrarse”