dissabte, 7 de maig de 2016

Grey



La publicación de Grey o lo que es lo mismo Cincuenta sombras de Grey contadas por Christian Grey ha aterrizado en las librerías en formato Debolsillo.

En lo que parece ser la primera entrega de la nueva perspectiva de la trilogía, hemos de reconocer que la historia en si ya la conocemos, por tanto la lectura es amena y ligera, los apuntes personales del personaje de Christian nos muestra sus miedos, sus sombras y sus pensamientos, sus pesadillas y cómo nace su obsesión por Anastasia.

Este hecho hace que no exista la novedad de lo desconocido, no es una novela que nos vaya a sorprender de la manera que lo hicieron sus antecesoras, pero si un ansia por descubrir aquello que no sabíamos, esta novela recrea más la búsqueda de un tesoro, aquello diferente, aquello que no sabíamos, aquello que es realmente Grey. 

Un relato más al estilo Dr.Jekyll y Mister Hide, donde las luces van ganando la batalla a las sombras y donde el pasado empieza a dejar paso a un presente diferente.

Voy a ser bastante crítica con E.L.James, y espero que me perdonen sus fans más acérrimas, pero creo que la película le ha hecho mucho daño a la novela, ha transformado lo que fue casi un boom de despertar en la novela erótica femenina a un cuento casi de hadas subidito de tono, este hecho me ha planteado dudas al leer Grey, antes de leerlo pensé que era una manera más de hacer caja, ahora lo explica uno y luego lo explica el otro, pero reconozco que no todo es tan blanco ni tan negro, y ella sabe jugar con las sombras.

Grey merece ser leída por sí misma y que cada uno extraiga sus propias conclusiones, creo que aporta detalles que enriquecen la trilogía original y completan la personalidad de Christian, lo humaniza más y muestra sus propios temores al perder el control de la situación con Anastasia. La animadversión que tiene con Kate, lo que piensa de José o la relación con su hermano Elliot queda más marcada.

También se muestra más su lado de empresario, de hombre de negocios, de su vida en la oficina y de la relación con sus empleados.

De la historia en si poco os podría contar que no sepáis ya, pero la autora nos regala alguna sorpresa entre sus nuevas páginas que merecen ser descubiertas. 

Una historia que muchas fans pedían y que a día de hoy ya pueden disfrutar entre sus manos.


Adivina quién soy



Booket recupera en un formato cómodo y económico la primera entrega de la saga de Megan Maxwell sobre los hermanos Ferrasa, las dueñas de sus corazones y las amigas de estas que fueron publicadas en un principio por Esencia.

En Adivina quién soy descubriremos al patriarca de la familia, un gruñón adorable, a los tres hermanos Dylan, Omar y Tony, a sus tíos, a su difunta madre a través de sus recuerdos y a todo un mundo de la música latina e internacional.

Esta primera entrega se centra en Dylan, el hermano menor quien tras la muerte de su madre huye de su vida como cirujano dado que se culpa de la muerte de su madre aunque él no estaba.

Trabaja en un crucero y allí conocerá a Yanira y a Coral, dos jóvenes amigas tinerfeñas que cada una destaca en su profesión. Yanira canta como los ángeles y Coral es un hacha en la cocina.

Entre Dylan y Yanira saltan chispas desde el principio aunque como resultado de un juego de enredos está piensa que es gay, nada más lejos de la realidad.

Esta novela sigue la estela que nos dejó la autor con la serie Pídeme lo que quieras, dado que entre Dylan y Yanira los juegos de seducción y de cama son bastante explícitos y posesivos, aunque para mi gusto la novela deja entrever un grupo de personajes secundarios muy bien definidos que se complementan y crean un sólido tapiz de donde partirán sus continuaciones.

Los planes A, B y C de Yanira siempre son impresionantes, la lengua de Coral no se queda corta, Tony tiene un gran corazón, Omar es un capullo integral, Anselmo es un cascarrabias, Tiffany es todo corazón y cuando conozcáis a Princesa os enamorareis perdidamente.

Una historia de amor profundo y sincero, con altos y bajos en el camino pero emotiva y sensual.

La prosa de Megan Maxwell es adictiva, juega con capítulos no muy extensos pero que siempre deja al lector en un punto álgido, un punto de inflexión donde necesita leer un poco más para matar la curiosidad.

La profundidad de los temas que orbitan alrededor de la pareja principal como el duelo por la pérdida de una madre y esposa, las infidelidades, una pequeña niña que es como un rayo de luz, la amistad sincera y la importancia de perseguir los sueños sin despegar los pies del suelo.

Os aseguro que cuando lleguéis a su última página, y no vale leerla la primera, necesitareis leer su continuación “Adivina quién soy esta noche”, puede que los planes de los protagonistas terminen en boda o en funeral…