dilluns, 9 de maig de 2016

El secreto de Jane Austen



Hoy voy a compartir con vosotros un gran descubrimiento, la pluma de Gabriela Margall, una joven argentina que consigue convertir la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores en un personaje propio en su nueva novela, El secreto de Jane Austen.

Una novela que disfrutaran sobre todo las chicas Austen, dado que a lo largo de su prosa recordaran sus novelas y la visión de nuestra protagonista de ellas.

Nos preparamos por un viaje en la vida de Laura Robles, una joven historiadora que mientras cursa su doctorado escribe la novela de sus sueños, pero no os equivoquéis, esta novela no es de época aunque al leerla con detenimiento tiene raíces Austen, mostrando el poder del dialogo en sus personajes y la importancia de un simple roce, una mirada y como no el primer beso.

Laura ama el mundo de las letras y junto a su mejor amiga Ana y su compañero Alejandro, todos catedráticos en historia, se enfrentan a retos personales y profesionales.

La vida de Laura cambiará cuando conoce a Julián, un hombre cañón pero parco en palabras y que al principio le cae mal, quizás la situación y su amigo en común haga que esa apreciación cambie.

Esta novela es sobre la superación personal, sobre la búsqueda de los sueños, sobre la amistad y la familia, no se trata solo de reflexiones literarias, se trata de la vida, de los problemas diarios como coger el autobús para un trayecto largo, el frio que cala los huesos y de deseo.

Me ha sorprendido la calidad de los personajes, no solo los protagonistas, sino el carácter contrapuesto de Ana y Alejandro, el amor que Laura siente por su tío y viceversa, es una novela coral que llevará a sus protagonistas a ser mejores de lo que esperaban.

El toque de gracia, para mi gusto es que Vergara no ha traducido la novela, no es que el argentino sea muy distinto al castellano, pero ese aire y su cadencia del lenguaje hace más fácil imaginarnos por las calles de Buenos Aires. La única pega que le podríamos dar es que al tratar temas históricos de las tesis doctorales de las chicas se nos escapan los personajes, pero la autora los enmarca muy bien facilitando unas ideas básicas.

Una novela que termina con una locura y que deja con ganas de descubrir las obras anteriores de la autora.

Estáis todos invitados a Las Violetas a tomar un té y unos macarons, y a pasear por las calles de Buenos Aires.