divendres, 3 de març de 2017

Tres minutos de color



Por Ángela Sánchez Vicente


No tengo palabras para describir como me siento ahora mismo, ahora que acabo de leer la novela Tres minutos de color. Es raro en mí, siempre que voy leyendo ya sé que destacar o que criticar sobre una novela pero esta vez estoy sin palabras y con demasiadas sensaciones que os quiero expresar.

Aunque se enmarca en el género de novela negra es muchísimo más que eso, es una novela reflexiva, intimista, que se cuestiona la humanidad y la vida en sí misma.

Es genial, no voy a ponerme a enumerar todos sus puntos fuertes para no chafaros la esencia de esta gran historia.

En ella, Pere Cervantes nos presenta a Coque Brox, un inspector de policía separado, de edad avanzada, un tanto seco pero muy leal. 

Este ha sufrido una pérdida que lo ha dejado marcado y parece que la vida pasa por el en lugar de ser él quien va por la vida. Todo lo ve sin interés y la única cosa que le mantiene despierto es su hija adolescente.

Su contexto social también cambia ya que está viviendo una transformación de su Barcelona que tampoco entiende… ahora es una ciudad para los jóvenes, todo de diseño, muy minimalista, sin sabor, sin ese no sé qué que la caracterizaba y la hacía especial. ¿Todo pierde sentido o es el que ya no tiene ganas de nada?

Además vive con la angustia de los repetidos intentos de suicidio de su ex y una experiencia sobrenatural que vivirá en su propia piel.

Este punto es en el que hace un salto espectacular la novela y dejas la investigación que está en curso en un segundo plano y te replanteas todo lo que sabes o crees que sabes sobre la vida y la muerte.

De la mano de Alrevés  llega una novela sin precedentes pues normalmente estas dedicadas a experiencias cercanas a la muerte y como luego se vive con ellas se narran en libros de autoayuda o en libros muy azucarados y en cambio en este caso es en un libro duro que tiene a un  protagonista rudo y escéptico al que se le moverán todas las fichas.

Si sales de esta lectura ileso es que no la has disfrutado. 

Es una novela altamente emotiva y más de una vez te entran ganas de dar alguna bofetada a alguien o abrazar al pobre protagonista.

Con una narración tan precisa, descriptiva y una psique tan desarrollada nos invita a reflexionar sobre la vida, la muerte y todo aquello que nos preocupa.

El ser humano es único y este gran autor ha plasmado a las mil maravillas la naturaleza humana con sus virtudes y también sus miserias.

Como dicen “Si el tiempo no existiera no me preocuparía”.

Lanzaros a su lectura.


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