dimarts, 30 de maig de 2017

Entrevista David B. Gil



Con un título más que metafórico os quiero presentar El guerrero a la sombra del cerezo, una novela histórica sobre el Japón de la era de los Estados en Guerra (S.XVI) donde la jerarquía social estaba regida por los señores feudales protegida por la casta de los samuráis.

En Japón se comparaba la vida de un samurái a la de la flor del cerezo, efímera, corta y regida por la naturaleza una y otra por la mano de su señor, por eso me encanta el juego de palabras y de ideas que se encierra en el título, dado que nos da una pista sustancial de sus protagonistas. Del mismo modo que la portada reza “Una historia de venganza y redención en el Japón de los señores samuráis”.

La cultura milenaria de Japón es muy diferente a la nuestra y quizás por ello tiene un encanto especial que enamora y seduce con sus leyendas, tradiciones y sus valores.

David B. Gil nos presenta una historia con un tempo pausado, con silencios necesarios para recobrar el pulso y con escenas que se intercalan dando un respiro a la trama subyacente.

 

Suma de letras nos invita a descubrir una gran traición, una venganza, una aventura en sí misma y una manera de vivir y sentir que convierten esta novela en una Sakura perfecta, florece en el momento que el lector abre sus páginas y se marchita al cerrar la última, pero a su vez y mientras vamos leyendo es una pura explosión de color y vida, un elemento casi creado por la naturaleza y que invita a hablar de ella entre amigos.

Pero mejor que mis palabras os dejo las suyas.

¿Cuándo sentiste que el mundo de la literatura te estaba esperando? Siempre me ha gustado contar historias, en forma de relatos, partidas de rol que escribía para mis amigos o, simplemente, imaginándolas en mi mente. El guerrero a la sombra del cerezo, sin embargo, no era una historia como las demás, podría decirse que durante años fue casi una obsesión. Si me hice escritor fue para poder contarla.

¿Qué te impulso a autopublicar “El guerrero a la sombra del cerezo”? El rechazo de las editoriales a publicar una historia tan atípica. Me decían que una novela histórica japonesa escrita por un autor español desconocido era algo demasiado arriesgado, independientemente de que la novela les gustara bastante. Al final me tuve que rendir a la evidencia y autopublicarla.

Licenciado en Periodismo, Posgraduado en Diseño Multimedia y con un Máster en Dirección de Redes Sociales. ¿Qué te aporta cada uno de ellos en tu faceta de escritor? Tengo claro que mi obstinación por darle una base documental sólida a mis historias es una deformación profesional que me viene del periodismo. Intento que todos los detalles que muestro en la narración, desde el menú que se servía en una posada de la ruta Tokaido hasta cómo se limpiaba una katana, sean fidedignos. A veces es un auténtico quebradero de cabeza, pero estoy convencido de que el lector, aunque no sea conocedor del tema, acaba percibiendo y agradeciendo ese esfuerzo.

¿Qué es aquello imprescindible para ti a la hora de escribir? Música. Antes de empezar cada libro creo una lista de reproducción que me pongo mientras escribo, y que va creciendo con el paso de los meses.

Imagina que pudieras hacer un viaje en el espacio y el tiempo y organizar una cena con grandes personajes históricos. ¿Quiénes serían los invitados? Ya que estamos con la temática japonesa, me encantaría conocer a los tres grandes pacificadores de Japón: Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu. Muy pocas veces a lo largo de la historia coinciden en el tiempo y en el espacio tres personalidades tan inteligentes, astutas y ambiciosas. Tres hombres con un mismo objetivo y tres formas diferentes de intentar abordarlo. Al margen de la historia de Japón, creo que el personaje histórico que más me fascina es Nelson Mandela. Cualquiera que haya leído “Hijos del dios binario” lo sabe. 


¿Qué te gustaría saber hacer mejor? Escribir.

¿Cómo te gusta relajarte? Para desconectar del todo voy al cine o juego con algún videojuego. Desde que comencé a escribir, la lectura ha dejado de ser relajante. Ya no leo igual, siempre lo hago intentando vislumbrar qué se mueve entre bastidores, qué soluciones narrativas ha empleado el autor.

Un libro que te haya inspirado… Muchos. El señor de los anillos, Dune, Watchmen, El nombre de la rosa… 


¿Cuál sería tu frase para colgar en la pared? Depende del día, pero hay una de Maya Angelou con la que me identifico bastante: “No hay mayor agonía que arrastrar una historia sin contar en tu interior”. 


Teniendo en cuenta la autopublicación, el Premio Hislibris de Novela Histórica y ser finalista Del Premio Fernando Lara ¿Qué te compensa más: el éxito de ventas, el éxito de crítica o el seguimiento fiel de tus lectores? Lo más gratificante es la relación con los lectores, comprobar cómo la gente conecta con una historia y unos personajes que han salido de tu imaginación, que has sido capaz de tocar la mente de alguien a través de las palabras. El problema es que de eso no se come y, si quieres seguir escribiendo, necesitas vender libros.

Si te prohibieran escribir… ¿A qué te dedicarías? A cualquier cosa con la que me pudiera ganar la vida dignamente. Mi primera opción sería el periodismo, claro.

Ahora conocemos un poco más al hombre tras la pluma que esgrime como Katana, vamos a descubrir algún detalle de la novela.  

¿Cómo ha sido el proceso de documentación? Largo, agotador, obsesivo. Postergué el proyecto durante mucho tiempo porque ya anticipaba lo exigente que sería a nivel de documentación, pero cuando me metí en el barro, comprobé que era más complejo de lo que imaginaba. Lo más difícil no eran los personajes o eventos históricos, que son fáciles de documentar, el mayor problema eran los detalles menores, cotidianos, que no vienen en los libros de Historia y que son la urdimbre con la que se crea el retrato costumbrista de una época y un país.

¿Por qué este período de la historia de Japón? ¿Qué te sedujo de él? Es una época que tiene todo lo que un escritor podría desear: batallas épicas, conspiraciones, duelos a espada, caballeros andantes, amores imposibles, revueltas sociales, espías y asesinos... Y el exotismo de una cultura y una filosofía vital muy diferente a la nuestra. Lo sorprendente es que no haya más escritores occidentales dispuestos a aprovechar este gran escenario literario.

¿Cómo confluye Japón en tu vida? Mi primer contacto fue con el manga, el anime y los videojuegos, creo que como toda mi generación. Pero mi interés por el Japón histórico llegó en el instituto, que es cuando uno comienza a tomar de verdad sus primeras decisiones lectoras, y me dio por comprar un libro de Eiji Yoshikawa, el primero sobre la trilogía de Miyamoto Musashi. Hasta entonces había leído sobre todo fantasía anglosajona, y las historias de Yoshikawa tenían mucho de esos relatos de aventura, pero con el añadido de saber que estabas leyendo sobre personajes históricos en una época real. A partir de ahí comencé a buscar todo lo que se traducía sobre samuráis: novelas, cine de Kurosawa, seinen manga histórico… De todo.  


Esta novela tiene su propia playlist en Spotify, pero si solo pudieras elegir una canción como su banda sonora ¿Cuál sería? Probablemente ‘I was born for this’, de Austin Wintory. Refleja muy bien el espíritu del viajero vagabundo y recoge algunos de los versos más hermosos de Matsuo Bashô.


Siempre se ha dicho que parte del alma del autor queda atrapada en sus personajes ¿En cuál de ellos residiría el alma de David B. Gil? Todos tienen algo de ti, es inevitable, ya sea de tus filias o de tus fobias, de tus fortalezas o tus miedos. Es la única manera de dotarlos de vida. Pero si me preguntas por el que se parece más a mí, quizás sea Ekei Inafune, el médico errante. Comparto con él una cierta visión del mundo y de la vida.

¿Qué ha sido lo más difícil de construir en la novela? ¿Qué personaje es para ti el más redondo? Una de las cosas que más me preocupaba era lograr que los personajes se comportaran como auténticos japoneses del siglo XVI, no como personajes europeos. En esencia, los sentimientos y emociones que han movido a la humanidad a lo largo de la historia son los mismos, lo que cambia en cada cultura es la forma de expresarlos y gestionarlos, de ensalzar unos y relegar otros, y quería que en ese aspecto mis personajes tuvieran una actitud hacia lo que les sucede acorde a la mentalidad japonesa de la época. Respecto a qué personaje considero más redondo, me resulta imposible quedarme con uno. Los hay más arquetípicos y más difusos, más coherentes y más imprevisibles, en función de las necesidades del relato. Sí intento que todos mis personajes, incluso los secundarios, tengan un trasfondo que justifique su forma de ser y su visión del mundo, aunque este trasfondo no esté explicitado en el relato. 

Tus descripciones son muy detalladas, casi fotográficas sobre los lugares y su naturaleza ¿En ellas se esconde la experiencia propia? Son más fruto de la imaginación que de la experiencia. Muchos de los paisajes que aparecen en la novela, sencillamente, ya no existen o se hallan profundamente transformados. Sí es cierto que cuando recorres el interior de Japón a día de hoy, aún descubres enclaves que parecen directamente extraídos de aquella época, lugares poderosamente evocadores que te ayudan a escribir con una imagen más potente en la cabeza. De todos modos, si alguien se detiene a analizar las descripciones que aparecen en la novela, verá que no es muy profusa en detalles, busco más bien dar las pinceladas claves, jugar con unos pocos elementos que susciten la imaginación del lector. Cuando me dicen que tengo un estilo muy visual lo considero una buena señal, significa que he logrado activar la imaginación del lector. 


¿Crees que se podría definir la novela con un Haiku? Creo que el haiku y la novela son dos expresiones literarias muy distintas. El haiku parte de la sencillez para provocar una emoción en el lector, para crear una imagen fugaz, ya sea sutil o poderosa. La novela, por el contrario, cuenta una historia, es ante todo narración. Aunque es cierto que he tratado de lograr con El guerrero a la sombra del cerezo esa sencillez de formas, esa emotividad desprovista de artificio que vibra en el interior de un haiku, porque creo que es parte de la esencia misma de Japón.

¿Tienes algún proyecto nuevo en mente? Si es así, ¿será de temática parecida o nos sorprenderás con un cambio radical como tu segunda novela “Hijos del dios binario”, que es totalmente diferente, pura ciencia ficción? En mi tercera novela volvemos a Japón, de nuevo con una historia de aventuras, viajes e investigación con un trasfondo histórico, ambientada unos años antes de El guerrero a la sombra del cerezo.
 
Para finalizar nos gustaría que contestaras a la pregunta de la casa. ¿Cuál es aquella pregunta que nunca te han hecho y crees que has de responder? ¿Nos la puedes contestar?

¿Cuántas historias más tienes dentro de ti? Solo tengo una, la que esté escribiendo en este momento. 


Te deseamos mucho éxito y leer pronto nuevas incursiones literarias escondidas bajo tu firma.

Atentamente

Núria Sánchez Vicente