dissabte, 9 de setembre de 2017

El primer y último amor



Regresamos con la trilogía de Hotel Boonsboro, la semana pasada os presentábamos “Siempre hay un mañana” y a la mayoría de sus protagonistas.

Con su segunda entrega El primer y último amor se mantiene la historia general, el hotel, más reformas y planes, la familia va creciendo y los enigmas también. En esta novela Nora Roberts se centra en Owen, el hermano mediano, ordenado, organizador y con una hoja de cálculo en lugar de cerebro y a Avery, su antítesis.

En el jardín de infancia habían sido novios, él le regalo un anillo de juguete y con ello se ganó su corazón, pero la vida les llevó por caminos muy diferentes. Tanto Avery como su padre, forman parte de alguna manera de la familia Montgomery.

El padre de Avery era el mejor amigo del padre de los chicos, casi se podría decir que eran cuatro hermanos y realmente la madre de los chicos siempre ha querido como tal a Avery.

Todo parece muy tranquilo hasta que el pasado del Avery aparece una noche por la puerta, un pasado que le provocó una herida que aún hoy no ha cicatrizado, pero gracias a Owen y a su razonamiento más frío se irá cerrando.

Es muy difícil para una joven intentar superar un pasado forjado por susurros y cuchicheos sobre su propia madre, hecho que le marco el carácter, muestra de ello podemos remarcar que a pesar de ser una autora etiquetada como romántica, nos muestra mujeres que no están esperando que las salven, no buscan desesperadas un hombre para casarse y no se desmayan a la primera de cambio.

Sus protagonistas son válidas, fuertes y femeninas, al igual que sus protagonistas masculinos no son bobos ni se creen los reyes de la creación, son capaces de intentar comprender a las mujeres de sus vidas y no quererlas cambiar.

Esta entrega es muy emotiva en cuanto dos amigos de toda la vida, deben dar un paso al frente y desnudar sus corazones e inseguridades frente al otro, juntos son el ying y el yang perfectos que se complementan, la impulsividad y el control, los sueños y anhelos que suspiran por separado para que juntos se cumplan.

Eso sin olvidar las grandes recetas que aprenderéis de Avery en Vesta, el mejor restaurante de Boonsboro.

Como plus descubriremos algún que otro detalle más sobre nuestro fantasma que vive en el Hotel, su pasado está a punto de cruzarse con el presente de más de uno de ellos, pero creo que deberemos esperar a que Esperanza abra su corazón.

Aquí os dejo sus primeras páginas, y aunque bien se puede leer esta entrega sin la anterior no os lo recomiendo, una gran trilogía de las de verdad en un formato muy Debolsillo.