divendres, 16 de març de 2018

Dieciocho meses y un día



Paz Castelló regresa a nuestras manos tras habernos impactado con “Mi nombre escrito en la puerta de un váter” con una novela que no solo lleva su sello de calidad por su profundidad, sino que trae consigo el Galardón de las Letras del Mediterráneo 2018 otorgado por la Diputación de Castellón, y tras leerla os aseguro que es un premio merecido sin discusión.

Dieciocho meses y un día es más que la suma de días o una marca de tiempo, es una jaula de cristal para nuestra protagonista.

Sabina Lamer es la único testigo del brutal asesinato en plena calle de su mejor amiga Lola  en manos de su exmarido, este hecho romperá su vida y extinguirá la de su amiga. 

Muchas veces, por desgracia, se habla de la violencia de género, pero pocas veces se profundiza en el dolor emocional y psicológico que sufren las personas que querían a la víctima, por ella poco se puede hacer salvo esperar que la justicia tenga suficientes medios para encerrar al culpable, pero los que quedan sufren cicatrices en el alma difíciles de sanar.

Sabina sufre agorafobia desde el incidente, vive en su loft de poco más de cien metros cuadrados y sobrevive gracias a sus amigos, a su terapeuta que la visita a domicilio y a aquellos que trabajan para ella como el chico de veinticinco años que le pasea al perro y con quien tiene algo más que amistad.

Ella está encerrada no solo entre sus paredes sino en su propio miedo y mente, hecho que no crea, aunque lo pueda parecer, una novela agobiante o claustrofóbica, dado que sus personajes secundarios  abren su mundo y el nuestro al exterior.

Paz Castelló no me sorprende al darle el peso de la narración a un personaje femenino, lo que cada vez me sorprende mas es su agilidad narrativa, sus diálogos profundos y como plasma de manera crítica una sociedad marcada por la violencia a la que nos estamos acostumbrando.

Del mismo modo que trata la violencia de género, también hace hincapié en las grietas que existen en el sistema judicial en cuanto, nuestra protagonista, tras esperar el juicio en este el asesino no recibirá lo que merece.

En este momento por la mente de Sabina solo existe una idea y es la de vengar la muerte de amiga, de tomarse la justicia por su mano y entretejerla desde su piso con hilos invisibles. Hay que querer mucho a una persona para llegar a ser capaz de embellecer una venganza.

Umbriel nos presenta una novela con una portada poco común, solo muestra una parte del cuerpo femenino, dejando todo aquello que la identifica escondido tras las sombras. Una mujer capaz de andar pero no de salir de la oscuridad de su dolor y alma.

Una obra que esconde un conocimiento profundo de investigación, muy real y actual. Psicológicamente mueve al lector aliándose con Sabina.

Una novela valiente.